miércoles, 29 de septiembre de 2010

Ventana sobre el pasado que nunca toma el tren


Los que quieren nada, quieren nada, la quieren, quieren algo.
Cobardes que andan de la mano con hormigas. Hormigas, pobres víctimas, siempre las pisan.
Esta, que parece hormiga, es gigante a fuerza de voluntad.
¡Gigante! No la toques como hormiga, no le hables como hormiga, no le mientas como hormiga.
No supongas, no pienses, no te desordenes, lo que ves es simpleza.
El pacto es claro.
Como la rueda redonda, tiene una vuelta, sólo una, aunque infinita. Y la hormiga, que poco tiene de hormiga, no exige títulos ni concesiones, sólo grita y grita que no la pisen.




No hay comentarios:

Publicar un comentario