martes, 28 de diciembre de 2010

Cuando el martes se cae

Quizás escriba demás, pero los días son una eternidad.
Me encuentro en el departamento, que es igual a todos los departamentos, porque todos los departamentos son iguales. Este tenía una entrada ridícula llena de luces demasiado pensadas y letras cursivas que no encajan, no, no encajan.
Estaba él.
Masticando una pizza con demasiado ajo, pero así le gusta.
Mastica un par de palabras sueltas, me mira, sonrío por inercia, se nota, se da cuenta, sigue masticando, ahora más rápido, me mira. Decime algo, dale.
No dice nada. Decí algo por favor. Un trago más de cerveza y ya estaban las guitarras.
¿Che qué te pasa?. Dice que nada, y nada y sos vos. A vos te pasan muchas cosas, habla vos.
Yo no hablo.
¿Estás contenta?.
Contenta de verlos, claro.
No, no se refería a eso, me escupe un si, si.
Claramente si, me mira y me mira, casi que me grita sin volumen "no vas a salir bien".
Ya sé, contesto a su pregunta muda, es un poco tarde, yo se que hace tiempo, tiempo para qué, no me preguntes, pero está haciendo tiempo en mi rincón.
El rincón dice, el rincón, lo repite cuatro veces y arranca una canción, se cansa, tira notas al azar, mira la nada, me mira de nuevo. No me lo dice, él, que lo decía todo, no me lo dice. Decilo por favor.
Contesta muy pesadamente, mientras se forma una burbuja a nuestro alrededor, el otro que hablaba, el que toca el cajón, mi amiga del charango, hasta la luz, todo se calla, burbuja, no puede ser bueno. Y lo escupe, lo dice con dolor y color.

No digo nada, ya no me mira, ya no canta con sus manos. Se repite, y me insiste, y me explica que ese no sabe nada, que ese no ve nada. Y a mi solo me duele el término "ese".
Tonta yo y tonto el, que le abrió la puerta a la realidad, que dijo que era real, que ya no soy lo que el quiere que sea, porque ya es real.
Pero amigo del alma, del alma profunda, de los que llevan años, porque eso es lo que tarda.
¿Cómo puede ser real, si en algún momento fuimos fantasmas para los demás?.
Claro que no es real. Lo único real acá es el dolor, y nosotros dos.

Lo siente real, y yo confundo las cosas, porque me conviene, entonces ya no soy lo que el quiere que sea, se encuentra con la contradicción en el sueño, y ya no puede formular los cielos turquesas, y el choque del agua contra el muelle, ni las risas, ni las peleas, ni nada.
Ya no puede porque yo no lo hago, porque le pido a otro que lo haga, otro que no lo hace, y lo bien que hace.

Un abrazo a tu madre, y decile que la próxima me haga la torta de dulce de leche aburrida o no la quiero más. Ese es mi saludo, y la próxima, alguna próxima.
El tiempo libre te hace pensar locuras, no defiendas nada que no creas, no quieras nada, si no vas a amar, no, no y no y suena a que lo sacó del algún librito medio pelo.
Gracias y perdón me dice, esa es su oración. Me alarga la cara, me dan ganas de gritarle.
Ya no soy lo que el quiere que sea, al fin.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Ventana sobre un árbol



Música, música tuya.
Música de tu espalda, música.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Watching the wheels


Se fué a caminar y dejó los pies.
Navidad deprime.
Se fué a caminar y dejó la sal.
Ya no hay pan, ya no hay sal.
Se fué a caminar.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ventana sobre mis pies / Parte dos

Un Bondi estufa.
Demora en el centro producto del morbo de la gente.
una sonrisa de plástico.
Un hombre que me sonríe, o a mi remera, o a lo que dice.
Una habitación vacía.
Un lápiz sin mina, no es un lápiz.
El auto que le toca bocina a un semáforo eternamente rojo.
La señora que nada le importa.
Las cartas de Cortázar y pobre bolsillo.
El teléfono que no canta, grita, hasta me insulta.
Una juguetería donde la gente al entrar se transforma en juguete.
Una búsqueda de unos minutos.
Un lápiz que si tiene mina.
La estufa del asfalto.
Un hombre que no se puede quedar quieto.
Un perro que pasea en medio del derrumbe.
Mis pies sucios otra vez.
El frente de la casa, que es la esquina.
El mate y una máquina de hacer pájaros.
Nada más.
Que alegría.
Mirá que Luna.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Pero

Lunes.
Ya ni me acordaba.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Ventana impredecible



Pero che, que mal que no puede leer mentes.
Y la risa contagiosa en un mal, muy mal momento, la risa que sale de alegría no más.
Foto del camino a Lagoinha do leste

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ventana sobre el Jueves



No digas nada, si después necesitas gritar que no.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ventana sobre la frustración imaginaria

Cuando la gente habla mucho, deja de escuchar, claro, suena a frase repetida, o baratija sacada de libro leído una y otra vez por la tía que paga la entrada de Luismi, pero no, no estoy hablando de eso.
Cuando la gente habla mucho, escucha más.
Escucha el ruido que hacen los demás mientras habla, el suspiro cansado, el mal humor atrás de las papas fritas, que para mi gusto les faltaban cinco minutos más de cocción, escuchan lo que no se dijo nunca, lo que ni siquiera se pensó, se arma una interpretación del vacío, llena, pero repleta de cosas con olor a tristeza, se arma un mundo, se pelea hasta con el mantel naranja porque no cumple su función, maldice al que le dijo, lo que nunca le dijo.
Se levanta enojado, ofendido, maltratado, y se encierra con su libro cansado de ser leído una y otra vez y nunca escuchado, nunca logra terminarlo.
No se va a dar cuenta, nunca pero nunca, y le digo, se lo digo hace años.
Resulta que toda la tormenta fue en vano, al final de la cena levantó la vista y estaba completamente solo en la cocina.
Si dejara de hablar, de dictar cátedra, imponer y pisar, escucharía menos.
Escucharía que nadie trata de pisarlo, escucharía que la mujer que se sienta a su derecha le repite que si, una y otra vez, porque está cansada, escucharía que nunca me gustó el pollo al horno, que la señorita con el pelo del color del sol ya habla tres idiomas, dejaría de ponerle azúcar al mate cuando me convida uno. Encontraría la respuesta a todas sus preguntas y exigencias.
Nunca, nunca lo va a entender, escuchar ya no es callarse para que el otro hable.
Siempre pide que le hagamos un lugar.
Escuchar es hacer un lugar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Al dorso del papel

En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Miércoles sin título y también hay Jazz


Árbol, no malintepretes.
Nunca te pedí nada, la verdad, porque siempre fui con la verdad, solo pretendía mirar hojas verdes, esperaba sonrisas, color, y todo es inspiración. Árbol de la plaza, de la plaza de nadie, de la plaza de todos, árbol del árbol y de nadie más, no trepo, me caigo si lo hago, date cuenta, nunca lo intenté.
Árbol de querer, porque eso me hace hacer, no trepo, no pretendo, no espero. En la foto nublas el cielo, no se en que estarás pensando.
Mis remolinos y otras palabras que no cuentan, las que cuentan quizás me las guardé, tan simple que se torna imposible. Decime. ¿Porqué?.
Imagen, porque perdí el lápiz, y duele.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Otoño y el sol de las seis

Llamaron, ni una voz del otro lado, solo un suspiro repetido, que me aseguraba que había alguien, pero no contestaba cuando le hablaba.
Al tercer intento de entablar conversación con alguien que se trata de comunicar conmigo, y sin lograr arrancarle ni una sola palabra, decidí cortar.
No entiendo porque del otro lado no lo hicieron primero, si no tenían nada para decir, entonces mi amiga me cuenta que la gente tiene miedo a soltar, hasta el tubo del teléfono.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Minué


Todo roza la tierra.
Hasta que sonríe.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Seis octavos


Hecho por mi hermana en su nuevo idioma.

martes, 9 de noviembre de 2010

Un pedazo de contradicción


Será que se me pudrió el corazón, o quizás me fuí y le dejé todo sin querer.
Será que ya nadie ama.
O quizás se secaron mis palabras.
Algo tengo que hacer, porque quiero, y soy blanco o negro, necesito.
Necesito sangre nueva, necesito mis pedazos de vuelta, necesito mis palabras.
Porque quiero de nuevo y no lo entiendo.
¿Qué ve? si estoy vacía.

Hablando en castellano


Entonces, yo estaba haciendo las cosas mal, y tenía esta culpa, mientras del otro lado trepaban mis escalones rápido.
Es una situación cómoda, subir sin esfuerzo, gracias a los malos entendidos, (nadie explicó).
Entonces pasa que me doy cuenta casi mágicamente, me pongo en exigente, y veo que ya no hay vuelta atrás.
La escalera tomada, no, no la voy a mirar, ni intentar subir (sería una pérdida de tiempo absoluta) voy a esperar sentadita de espaldas a que te caigas. No es de mala gente, ni nada parecido, solo quiero mi silla de vuelta y es tan simple como eso.
Hablando en castellano, ya no amo lo que sos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Ventana sobre mi vida

Terminé de dibujar. (Bien)

Y claro...
Me quedé sin yerba.
Me quedé sin La (Rompí una cuerda).
Por mi cama pasó un Tsunami.
Escuche la versión en español de "Every breath you take" interpretada por una banda de... Punk-melódico.
Hace veinte minutos suena la alarma de un auto.

Llamado a la solidaridad: Se necesita con urgencia una balanza generosa.
Muchas gracias.

domingo, 31 de octubre de 2010

Crónica de los mil grises

Me la creí.
Quizás exageré.
Ruido, y más ruido, no me deja dormir, ruido sin volúmen.
Cuestión de frenar por un rato, quedarse en el lugar y mirar.

jueves, 28 de octubre de 2010

Crónica del vacío


El día es eterno.
Asquerosamente eterno.

jueves, 21 de octubre de 2010

Ventana sobre lo inevitable /2

Me arrepentí, no me canso nada.
La secuencia se da así:
Yo estudiando en el patio, en este instante.
Mi vecino siendo un pelotudo, en este preciso momento.
Yo tocando el timbre y robándole al perro.
Yo cocinándolo en la parrilla.
Mi vecino aprendiendo a no romper las pelotas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

martes, 19 de octubre de 2010

Ventana sobre los fantasmas

Si encuentro la llave de la ventana que traduce bien, bien mis palabras, termino desnuda, traslúcida y real.
Me asusta la idea porque no confío.
No confío en mi, claro.

lunes, 11 de octubre de 2010

Ventana para mirar el día


Y se enreda, se desenreda, se ata y desata.
Se arrepiente, busca de nuevo, encuentra, encuentra una idea, quiere creerla pero no cree.
No sabe creer, no sabe confiar, pero quiere, quiere y quiere más.
Entonces se vuelve a enredar, se desenreda y se ata, ya sabe de memoria el nudo, y ahora hace trampa. Cree que cree. Pero no, imposible, no puede. Se desata.
Quizás algún día pueda creer, por ahora solo busca sonreír.
Y está bien.
Se enreda, se desenreda, se ata y desata armando una cadena infinita.
Entonces el día abraza y desaparecen las nubes de sombra, junto con las dudas, conceptos y los mañanas inciertos.
Ningún pronóstico suena válido. Ningún pronóstico suena.
Ya no se especula, no se planea, no se piensan las palabras, solo salen relajadas para desdibujar las nubes de sombra.
Por el momento, todo desaparece.
Todo desaparece cuando el día abraza.
Y ella se sigue enredando con los ojos a medio abrir haciendo fuerza.
No puede dejar de mirar el día.
Y se enreda.
Mientras el día abraza.

viernes, 1 de octubre de 2010

No sé, yo pregunto

Leeme, leeme. Mirame, mirame. Escuchame, escuchame.
Mejor no.
No me leas. No me mires tanto. No me veas. No me entiendas.
Y así quedamos, en el medio del desierto, solos.
Dos pedazos de algo, dos cuerpos que no se entienden, no se buscan, no se ven, no se escuchan. Eso es lo que pedís. Y yo puedo más. Y soy más.
Leeme, leeme. Mirame, mirame. Escuchame, escuchame.
Te aturde. Entonces me leiste. Me miraste. Me escuchaste. Me esperaste.
Esperame.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Crónica del pasto suelto



La calle profunda me muestra y me habla, no para de hablar. No para de escuchar.
Ahora tengo una calle más, una que no busqué, o si, no sé.
Se me hace fácil, una calle fácil y agradable, fácil para mí, porque es de las mías, y eso que yo tengo muy pocas. Pero las tengo. Tengo calles para todo.




miércoles, 29 de septiembre de 2010

Ventana sobre las paredes internas de la gente soleada


Esta ventana la regalé.

Ventana sobre el pasado que nunca toma el tren


Los que quieren nada, quieren nada, la quieren, quieren algo.
Cobardes que andan de la mano con hormigas. Hormigas, pobres víctimas, siempre las pisan.
Esta, que parece hormiga, es gigante a fuerza de voluntad.
¡Gigante! No la toques como hormiga, no le hables como hormiga, no le mientas como hormiga.
No supongas, no pienses, no te desordenes, lo que ves es simpleza.
El pacto es claro.
Como la rueda redonda, tiene una vuelta, sólo una, aunque infinita. Y la hormiga, que poco tiene de hormiga, no exige títulos ni concesiones, sólo grita y grita que no la pisen.




martes, 28 de septiembre de 2010

Ventana sobre la lluvia del sol


Llueve, llueve la lluvia del sol. Nos derrite sin aplastar. Nos derrite bien.
Abriendo ventanas. Abrí una ventana.



domingo, 26 de septiembre de 2010

Ventana sobre la cultura individual



Palabras andantes, porque hablan y ruedan, circulan por rutas y dan vueltas en mundos que son cabezas. ¡Oh!, el poder de la palabra. La palabra es eterna, es la música primera, es el acto y su fundamento, el sueño, la verdad y la mentira, la mentira en la verdad. La palabra vale tanto y no la comprendemos; hablamos por las manos, ojos, cintura, decimos sin decir. Su uso es tan complejo y natural, digo y siento y vos sentís porque digo. Tan, tan compleja que al usarla y no pensarla, o pensarla demasiado, termina en un nudo, una maraña del desastre, lo común de soñar árboles y escupir tierra.
El miedo que envuelve la palabra, yo le temo a la palabra porque no conozco el mundo, tu mundo, sé que es enorme, tormentoso y soleado, pero es una simple descripción.
El dice y yo veo, especulo y siento, me ahogo y respiro, digo con fuerza, grito y no salen las palabras, no las encuentro. Quizás no queda otra que inventarlas/fabricarlas.
Para vos, arte de inspiración.