lunes, 12 de septiembre de 2011

Ventana sobre los detalles

Del principio al final, el camino al pozo, lentamente se va deshaciendo, se van destejiendo los lentes de colores que fuimos creando para adornar un presente plagado de pasado y un futuro en el que nunca nadie pudo creer del todo, los lentes se van decolorando y cayendo hasta romperse en mil pedazos astillosos que se clavan en las manos y dejan los ojos vidriosos, los ojos con los que se vio tanto y tan poco y con los que ahora logramos ver que hay poco, de tanto que soñamos, claridad amor a cuatro manos que ya están astilladas y no quieren más, que esperan una venda que viaja en tren invisible y no paga boleto, una cosa que nunca va a llegar, un gesto de reconocimiento, una sonrisa porque si, un lugar sin nombre, un lugar porque si, querer y no deber.
Tren invisible, una cosa que apaga el alma y aclara la vista que ya no distorsiona.
La incógnita inevitable, y la luz al final del túnel, que probablemente otra vez termine siendo un tipo ridículo con una vela que solo alumbra su rostro sin rostro, entonces calesita y las manos me duelen y la vista me grita que ya tengo otra astilla.

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