Leeme, leeme. Mirame, mirame. Escuchame, escuchame.
Mejor no.
No me leas. No me mires tanto. No me veas. No me entiendas.
Y así quedamos, en el medio del desierto, solos.
Dos pedazos de algo, dos cuerpos que no se entienden, no se buscan, no se ven, no se escuchan. Eso es lo que pedís. Y yo puedo más. Y soy más.
Leeme, leeme. Mirame, mirame. Escuchame, escuchame.
Te aturde. Entonces me leiste. Me miraste. Me escuchaste. Me esperaste.
Esperame.
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